«Se usa para atacar a España como en el caso del nacionalismo catalán o vasco»

Academia Play es un canal de Youtube que se dedica a explicar la historia con dibujitos y tono dicharachero. Podría, con millones de visitas, ser simplemente eso: entretenimiento… Pero es algo más que eso. Muchos guiones los firman grandes historiadores como Enrique Moradiellos o José Soto Chica, mientras que otros los escribe en persona el creador del proyecto, Javier Rubio Donzé, un arquitecto de interminable curiosidad que no le hace feos a ningún charco ni ninguna controversia. La Leyenda Negra es una de sus obsesiones.

«Trato temas complejos, me meto en jardines historiográficos y refuto a algunos autores, por lo que no me ha quedado otra que documentarme a fondo. No podía hacerlo de otra manera», explica el youtuber, que acaba de publicar un voluminoso ensayo titulado ‘España contra su Leyenda Negra: mitos, agravios y discursos’ (La Esfera de los libros) para aclarar los matices de un término del que se está abusado hasta límites histriónicos. El fundador de Academia Play hace un exhaustivo repaso de los clichés sobre la historia de España, desde la Inquisición a la naturaleza guerracivilista de los ibéricos, en busca de la vigencia o no de la Leyenda Negra y de responder a la pregunta de cuánto es producto de los tópicos nacionales y cuánto de la mala prensa.

Reconquista, hispanismo, reunificación hispana, nacionalismo, indigenismo, anglofobia, iconoclastia, leyenda rosa… ‘España contra su Leyenda Negra: mitos, agravios y discursos’ picotea en una ensalada de temas persistentes en la imagen oscura que arrastran los españoles desde hace siglos. «Es muy complicado enfrentarse a determinados prejuicios. Es cierto que los españoles del siglo XVI llegaron a América y esclavizaron, pero también construyeron una sociedad mestiza. Y aquí se da una contradicción, pues muchas veces son los descendientes de aquellos españoles los que se quejan tanto, intentándole echar en cara sus desgracias a los españoles de ahora. Es una actitud victimista que si profundizas en ella no hay por dónde cogerla», señala.

«La Leyenda Negra ha existido, sigue presente y nunca conseguiremos erradicarla del todo»

–Henry Kamen asegura que la Leyenda Negra fue un invento de un grupo de periodistas de principios del siglo XX. ¿Por qué la negación constante del fenómeno?

–El término asociado a España surge con Emilia Pardo Bazán en 1899 tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam en un discurso pronunciado en la Sociedad de Conferencias de París. Luego lo populariza Julián Juderías en 1914. Es cierto que el término es una creación intelectual. Henry Kamen es un autor estimable y ha refutado la Leyenda Negra en su libro sobre la Inquisición. Él, sin embargo, es de los que quieren quitar hierro a todo lo asociado a la Leyenda Negra, como el victimismo, la falta de autoestima, la paranoia del ‘no nos quieren…’ Y en parte lleva razón, por eso no es partidario de usar el término. Yo sí. Es un término operativo. Creo que la Leyenda Negra es un fenómeno con un sustrato real. Ha existido, sigue presente y nunca conseguiremos erradicarla del todo, pues proporciona un material muy jugoso para apuntalar determinadas narrativas.

–¿Es la Leyenda Negra una creación anglosajona?

–No, ni mucho menos. La Leyenda negra no es una creación anglosajona. La Leyenda Negra española se crea en Italia. Esto ya lo estudió muy bien Sverker Arnoldsson. Es cierto que cuando el Imperio español fue hegemónico, alemanes, neerlandeses, ingleses y franceses difundieron Leyenda Negra antiespañola, cada una con sus peculiaridades, pero principalmente se basaron en reelaboraciones de escritos confeccionados dentro del seno del Imperio como como son la ‘Brevísima relación de la Destrucción de Indias’ de Bartolomé de las Casas, ‘Artes de la Inquisición española’ de Reginaldo González Montano, la ‘Apología’ de Guillermo de Orange o las ‘Relaciones’ de Antonio Pérez. Por lo tanto se podría decir que la Leyenda Negra se crea dentro del Imperio español, luego los extranjeros la utilizan para atacar a España y más tarde se cierra el ciclo, pues muchos españoles terminan asumiéndola como historia verdadera.

–¿Afecta a los españoles en el día a día en la actualidad?

–No dentro de la historiografía académica, pero claro que sigue vigente, la Leyenda Negra se usa para atacar a España como es el caso del nacionalismo catalán o vasco, también para legitimar ciertos discursos políticos, como ocurre con el indigenismo en Hispanoamérica. Luego, hay quien la asume por pura ignorancia, ya que muchos clichés y muchos discursos leyendanegristas han quedado enquistados dentro del imaginario popular. A muchos españoles les afecta y es evidente que existe cierta falta de autoestima. Es conveniente, pues, contrarrestar la Leyenda Negra, pero de manera desapasionada, que es lo que hacen los historiadores con datos objetivos.


Fotografía de Javier Rubio Donzé


ABC

–Otro libro de la leyenda negra, ¿hay saturación con el tema?

–Puede que haya algo de saturación, ya que a raíz del éxito de Imperiofobia de Roca Barea se ha vuelto a hablar mucho de Leyenda Negra y han surgido nuevos libros que abordan este fenómeno, pero en mi opinión no siempre se ha tratado de la manera adecuada, por eso yo he querido aportar mi granito de arena. Mi libro va más en la línea de Julián Marías o de Ricardo García Cárcel, una línea desdramatizadora que intenta conciliarse con nuestra propia historia. Pero no solo hablo de Leyenda Negra, también abordo cuestiones tangenciales e igualmente interesantes como nacionalismo, hispanismo, anglofobia, propaganda, terminología…

–Ha faltado en España historia comparada, ¿por qué hay tendencia a no mirar más allá de los Pirineos para comparar historias y experiencias?

–Algunos hispanistas han hecho historia comparada. Ahí tenemos el ejemplo de Charles F. Lummis, o más recientemente John H. Elliott. En mi libro hago algo de historia comparada, no obstante es una tarea muy compleja que exige mucho esfuerzo, pues hay que manejar una cantidad ingente de información. Y uno debe ser muy cuidadoso, y por supuesto, sumamente honrado. Por ejemplo, cuando comparas el Imperio español con otro imperio, lo que no vale es coger lo mejor del Imperio español y lo peor del otro imperio y hacer juicios morales, pues estaríamos haciendo un ejercicio tramposo, presentista y maniqueo, puro cherry picking… A mí eso no me interesa. Eso es hooliganismo propio de activistas.

–¿Cómo se desmontan mitos tan resistentes?

–Principalmente con datos. En Hispanoamérica la Leyenda Negra está muy presente, mucho más que en España. Los veo constantemente en los comentarios que la gente deja en el canal de Youtube. El título de algunos capítulos de mi libro parte de una frase típicamente leyendanegrista qu luego trato de refutar. Por ejemplo: «Nos robaron el oro», «Nos invadisteis, nos esclavizasteis y violasteis a nuestras mujeres», «Cristóbal Colón no descubrió América. América ya estaba descubierta», «Destruisteis nuestras lenguas», «Ojalá nos hubieran conquistado los ingleses», «Vergüenza de estado aquel que celebra un genocidio…».

«Se sirven de la desafección que crea la Leyenda Negra como mera herramienta para colarnos su visión ‘geopolítica’»

–En tus redes has denunciado el uso que ha hecho recientemente la propaganda rusa del hispanismo. ¿Es un caballo de Troya de Putin para atacar a España y sus nexos europeos?

–Sin duda. Muchos propagandistas, desde distintas coordenadas, han acariciado el término ‘Hispanidad’ para difundir sus narrativas prorrusas. Es un hispanismo de batalla, político, fuertemente nacionalista, xenófobo, nostálgico del Imperio, anti liberal, anti europeísta y anti occidental. Estos mal llamados ‘hispanistas’ luchan contra un Occidente decadente y degenerado y buscan derrotar al imperialismo angloestadounidense, por ello recurren a temas como la Leyenda Negra y todo lo relacionado con la Hispanidad como banderín de enganche recurrente. Utilizan una retórica victimista e intentan revertir la Leyenda Negra creando una Leyenda rosa. Se sirven de la desafección que crea la Leyenda Negra como mera herramienta para colarnos su visión ‘geopolítica’. Pervierten la historia, pues la instrumentalizan para crear una serie de mitologías y una fe ‘fundante’.

–¿Qué ejemplos concretos hay de esta propaganda?

–Activistas rusos como Aleksandr Dugin en los últimos años han sabido acercarse a círculos nacionalistas —tanto en España como en Hispanoamérica— tratando de desnaturalizar el hispanismo y ponerlo al servicio de Rusia, siempre interesada en sembrar conflicto dentro de las democracias liberales occidentales. Incluso se han escrito libros que asocian el hispanismo con el eurasianismo ruso y el ‘Russkiy Mir’, casi como imperialismos hermanos. Por ello nos encontramos redes sociales como Telegram, Twitter (X) y Facebook colapsadas de propaganda prorrusa, antiyanqui y antieuropea de gente que se envuelve en el aspa de Borgoña. Muchos me confunden por refutar la Leyenda Negra. Desde luego, si el ‘hispanismo’ lo entendemos como un movimiento para que el mundo hispano sea soberano (lo que quiera que sea eso) o una reedición del Imperio español que se enfrente a la hegemonía ‘anglo’ sáquenme de ahí. Y eso no me convierte en un cipayo anglófilo como sostienen algunos. A mí me interesa la historia, no servirme de la historia para cambiar el mundo.



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