qué es el balotaje y cuándo se aplica

La jornada electoral del 22 de octubre se muestra complicada para que salgan los números. Sergio Massa, ministro de Economía, ha estado en las últimas semanas confrontando apoyos con la extrema derecha de Javier Milei. Una figura que ha ido ascendiendo en las encuestas y que dio la gran sorpresa a todos en las Primarias, alzándose como el candidato más votado.

Sea quien sea el que se corone con el primer puesto en estos comicios, tendrá que lidiar con una inflación interanual del 124,4% y un porcentaje de pobreza en el país que ha alcanzado el 40,1%. Al tiempo que tendrá que dibujar un complejo recorrido de propuestas que logren cumplir con la deuda contraída en 2018, durante el Gobierno de Macri. Y todo ello según las metas marcadas por el FMI en 2022.

En este panorama, la próxima cita de los argentinos con las urnas puede encontrarse con dos obtáculos. Esto es así porque cuando los candidatos no consiguen el porcentaje suficiente marcado por la Constitución Argentina se requiere dar una segunda vuelta. Y ésta estaría protagonizada por los dos candidatos de las listas más votadas, a esta práctica se le llama balotaje. Y según el calendario tendría lugar el 19 de noviembre.

Los dos escenarios que tienen que fallar para dar paso al balotaje

Para que esto ocurra previamente dos escenarios tendrían que venirse abajo. En las elecciones presidenciales argentinas para ganar en la primera vuelta se necesita obtener un 45% de los votos, es decir 15.450.000 votos. Pero tal como reflejan los datos del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) Javier Milei reúne un 33% de intención de voto, mientras le pisa los talones Sergio Massa con un 32,2% y a más distancia estaría Patricia Bullrich con un 28,1%. Aún así, ni a Milei ni al resto le saldrían los cálculos para ocupar la Casa Rosada, se quedarían lejos del 45% requerido.

Otra posibilidad más lejana en estas Elecciones Generales sería conseguir que un candidato saque más del 40%. Obteniendo más de 13.733.197 votos favorables, con una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales respecto de la segunda fuerza política más votada. Siempre que en ese total no haya votos anulados o impugnados.

Si en las Elecciones Generales del 22 de octubre no se dieran de facto ninguna de estas dos casos se precisaría entonces dar una segunda vuelta. Un escenario que los expertos coinciden en decir que es muy posible que se produzca.



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