Las compañías más activas en apoyo a la educación y desarrollo social



No existe una clasificación mundial única y verificable de las empresas que más aportan a estas causas. Algunas publican donaciones monetarias; otras incluyen equipos, tiempo de sus empleados, créditos para usar sus servicios o inversiones vinculadas a su actividad comercial. Además, no siempre separan el gasto educativo del destinado a vivienda, salud o empleo.

Las diez empresas siguientes destacan por la continuidad, el alcance o la diversidad de sus iniciativas. Es una selección ilustrativa, no una clasificación del primer al décimo puesto por dinero aportado.

Diez compañías con propuestas sobresalientes

Banco Santander. Su colaboración con universidades comprende becas, apoyo a la investigación y formación para el empleo. A través de Santander Universidades y otras iniciativas educativas, ha extendido estas oportunidades a numerosos países. Su aportación comunitaria es especialmente visible cuando las ayudas permiten estudiar o adquirir competencias a personas con menos recursos.

Telefónica. A través de su fundación fomenta el aprendizaje digital y la capacitación laboral. ProFuturo, iniciativa impulsada en colaboración con la Fundación ”la Caixa”, impulsa la escolarización de menores en contextos desfavorecidos por medio de capacitación pedagógica y herramientas de enseñanza. La disponibilidad de aparatos tecnológicos por sí sola no asegura el éxito: la formación de los docentes constituye un pilar fundamental de la iniciativa.

Microsoft. Financia y facilita formación digital, recursos para docentes y herramientas a organizaciones sociales. Sus iniciativas de capacitación buscan mejorar las posibilidades de empleo de personas que necesitan actualizar sus conocimientos. Para valorar su efecto conviene distinguir entre quienes se inscriben en un curso y quienes lo terminan o consiguen trabajo.

Alphabet. A través de Google y su área filantrópica, respalda proyectos de educación tecnológica, capacitación laboral y acceso a información útil para las comunidades. También aporta recursos a entidades que atienden necesidades locales. Una contribución relevante consiste en ayudar a las organizaciones beneficiarias a utilizar esos recursos de forma duradera.

IBM. Ofrece formación gratuita en competencias tecnológicas y colabora con instituciones educativas y entidades sociales. La empresa ha anunciado el objetivo de capacitar a 30 millones de personas para 2030. Esa cifra es una meta declarada, no el número de personas que ya han obtenido un empleo gracias al programa.

Salesforce. Es conocida por su modelo de destinar parte de sus recursos empresariales —capital, productos y tiempo de sus empleados— a fines sociales. Sus apoyos incluyen educación, capacitación de organizaciones sin fines de lucro y proyectos comunitarios. El valor de los programas depende tanto de la utilidad de las herramientas ofrecidas como de la asistencia necesaria para aprovecharlas.

Walmart. La empresa y su fundación apoyan bancos de alimentos, organizaciones comunitarias y programas de acceso a oportunidades económicas. Sus aportaciones combinan dinero y bienes, una distinción importante al comparar cifras con las de otras compañías. Aunque la ayuda alimentaria no es educación, puede reducir obstáculos inmediatos que dificultan la asistencia y el aprendizaje.

JPMorgan Chase. Invierte en capacitación laboral, pequeñas empresas y desarrollo de barrios. En 2019 anunció un compromiso de 350 millones de dólares durante cinco años para mejorar la preparación de trabajadores ante cambios en el empleo. En este caso, el desarrollo comunitario comprende tanto la formación como el fortalecimiento de la actividad económica local.

Inditex. Colabora con entidades sociales en proyectos de educación, inclusión y atención a comunidades vulnerables. Sus alianzas permiten actuar en distintos países, pero sus resultados deben examinarse proyecto por proyecto: el número de beneficiarios no indica, por sí mismo, cuánto mejoró su trayectoria educativa.

Grupo Bimbo. Impulsa proyectos comunitarios centrados en la educación, la nutrición y el bienestar dentro de las regiones donde tiene presencia. El impacto de estas iniciativas se amplifica al fusionar el capital corporativo con el trabajo conjunto de las comunidades. Con el fin de evaluar su aportación al ámbito educativo, resulta indispensable determinar qué porcentaje de la ayuda se destina de manera directa a planteles escolares, alumnos o talleres de capacitación.

Cómo contrastar sus aportaciones

Empresa Área principal Tipo de aporte destacado
Banco Santander Educación superior Programas de becas, impulso a la investigación y capacitación profesional por medio de Santander Universidades
Telefónica Educación digital Alfabetización digital, empleabilidad y el programa ProFuturo, impulsado en colaboración con la Fundación «la Caixa»
Microsoft Capacitación digital Instrucción tecnológica, materiales didácticos para profesores y soluciones para entidades sin ánimo de lucro
Alphabet (Google) Educación tecnológica Adiestramiento laboral, difusión de contenidos informativos y apoyo a instituciones de ámbito local
IBM Competencias tecnológicas Cursos sin coste, estableciendo el objetivo de instruir a 30 millones de individuos de cara a 2030
Salesforce Educación y entidades sociales Aporta financiación, licencias de software y horas de voluntariado de su plantilla para causas solidarias
Walmart Desarrollo comunitario Colaboración con bancos de alimentos e iniciativas de inclusión laboral, mediante donaciones tanto económicas como materiales
JPMorgan Chase Empleo y economía local Inversión plurianual de 350 millones de dólares (comunicada en 2019) destinada a la cualificación de la fuerza laboral
Inditex Educación e inclusión Convenios con organizaciones benéficas para asistir a sectores desfavorecidos en diversas naciones
Grupo Bimbo Comunidades locales Proyectos centrados en la enseñanza, la salud y la nutrición dentro de sus zonas de influencia

Si la cuestión es cuáles aportan más, resulta indispensable establecer primero qué parámetros se van a evaluar. Un contraste riguroso tendría que partir de idéntico intervalo temporal y diferenciar entre:

  • Recursos aportados: dinero donado, bienes entregados, servicios facilitados y horas de colaboración, valorados por separado.
  • Destino: educación, capacitación laboral y otras formas de desarrollo comunitario, sin mezclar categorías.
  • Alcance: personas atendidas, territorios y duración de los proyectos.
  • Resultados: permanencia escolar, aprendizaje, acceso al empleo o mejoras económicas comprobables.
  • Transparencia: informes públicos y evaluaciones que permitan verificar las cifras y sus límites.

Una empresa puede donar más dinero y otra conseguir un cambio mayor con un proyecto local sostenido durante años. La contribución más valiosa no se reconoce únicamente por el tamaño del anuncio, sino por los resultados que las comunidades pueden mantener cuando termina la ayuda inicial.

Por Joaquín Suárez